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Alas Azules


Por fin el velo de los ojos ha caído, y lo único que veo son sombras, recuerdos de la imagen de mi mariposa de alas azules que siempre proporcionaba resplandor en la oscuridad de mi ceguera espiritual.

Malditos sean los ojos que cenizas ven de la fantasía que amamantaba mi vida, como cual niño, muero al ser separado del seno de la ilusión en la había creído.

El corazón empolvado, de un soplo se es rejuvenecido, sólo para recordarle el sabor del agridulce dolor, el cual había tratado de olvidar.

Pero aquellas sombras se aclaran y las cenizas se avivan, y los ojos al fin abiertos vislumbran un punto al a distancia, distraído y difuso pero ahí esta, y más que verlo el corazón lo siente.

Cual ser mitológico mi mariposa revive emanando su calida, inmutable, cínica e irónica frialdad; en su parodia de fénix impresiona mi estúpido deseo.

Mis ojos torpes no enfocan esta percepción, solo ven las cenizas y ese maldito color del fracaso del tiempo, aquel gris del recuerdo imborrable de una trágica acción, que desgarra las viseras, y al parecer los ojos sarcásticos disfrutan al ser impulsados por la adrenalina de mi perturbada existencia.

Estoy harto de esta fatiga visual, y de aquel rose de presencias que atormentan la esperanza, ese vaivén entre lo real y mi anhelo.

Con la estaca del espíritu boto de sus cuencas la desgracia de mis ojos. Con las uñas encarnadas desgarro las alas de la burla que me apasiona. Y con las cuencas vacías y alas en mi espalda, vuelo hacia una dimensión sin estupideces ni tormentos.

Sólo el silencio sabe mi nombre, por ello le corte la lengua


Existe un hombre que con esta frase se presentaba por el mundo.
Quería tanto significar su existencia y lo único que poseía era su nombre. no quería perderlo, que se lo usurpasen ni mal gastarlo en presentaciones sin sentido. Sentía que al dar su nombre al mismo tiempo le estarían robando el sentido de ser.

Ya tiempo, la estrella en la que este hombre posaba su esperanza y amor, bajo a hablar con él cuando más decaído estaba, por la soledad que el mismo se había creado. Y desde una ventana lejana extendió su luz para acariciar el rostro del solitario y en simples frases, cambio a esta persona y lo convirtió en un ser distinto a todos los demás, ya que el valor de su ser y de su existencia no esta en si mismo, sino en el cielo. En una estrella que , aunque siempre lejana, el tiene la seguridad de que ningún ser viviente la vera tan brillante y cálida como él la ve.

Si tienen curiosidad por lo que se dijo en aquella ocasión, les dejo lo que un grillo errante y chirriante me contó... empieza la estrella hablando:

yo me se tu nombre... me cortarás la lengua

Tal vez.
Tal vez no sea mi nombre.
Tal vez confió en ti.
Tal vez en el momento menos esperado.
Tal vez... ¿Y si lo hago?

No lo se, ¿Te atreverías a hacerlo?

Si, pero no sabrías la forma, o igual no la esperarías. Si quieres... Pregúntale al silencio

Te pregunto a ti

¿Cuál es la pregunta?


¿Te atreverías?, ¿cómo lo harías?

si... El como, puede variar:
-puede ser mientras duermes, robaría tu aliento
-puede ser detrás de una sombra, solo un susurro de el viento y eso es todo
-puede ser de frente a ti, mirándote a los ojos robando te un beso
Tu escoge el método

y si dejas mi lengua donde esta

podría ser. Sólo te pediría en aquel súbito momento en que se detiene el tiempo, que guardases el secreto y así yo y mi nombre nos entregaremos por completo